hombre triste
Medios publicaron una noticia donde “supuestamente” una mujer abusó de su pareja mientras tenían relaciones sexuales. La nota es imprecisa y no sé con certeza lo que pudo haber pasado, sin embargo, el último párrafo nos da material para pensar y cito:

“Ante las declaraciones, las autoridades en Veracruz no supieron cómo manejar la inusual situación. Al conocerse el caso, en redes sociales la noticia mantiene divididos a los cibernautas debido a su peculiaridad”. (La prensa, 20-Oct)

Y de ello podemos primero reflexionar, ¿qué fue lo que hizo dudar a las autoridades?, ¿debieron sancionar a la presunta agresora por violación?

El Artículo 184 del Código Penal para el Estado libre y soberano de Veracruz señala: “A quien por medio de la violencia física o moral tenga cópula con una persona, se le impondrán de seis a veinte años de prisión y multa de hasta cuatrocientos días de salario”. https://www.legisver.gob.mx/leyes/LeyesPDF/PENAL270115.pdf

Dicen que el diablo se esconde en los detalles, y en este caso está en la palabra cópula, el artículo antes citado la define como: “Se entiende por cópula la introducción del pene en el cuerpo de la víctima, por vía vaginal, anal u oral”. Por lo que, en aparente sentido, no, una mujer no puede violar a un hombre, mas sigamos leyendo:

“También se considera que comete el delito de violación quien, por medio de la fuerza física o moral, introduzca por vía vaginal o anal cualquier objeto o parte del cuerpo distinto al pene, sin importar el sexo de la víctima. Si entre el activo y el pasivo de la violación existiere un vínculo matrimonial o de concubinato, el delito se perseguirá por querella”.

Y aquí no queda duda. ¡Sí!, una mujer puede ser imputada del delito de violación y la autoridad tiene la obligación de aplicar todos los protocolos se seguridad a la víctima independientemente del sexo.

La segunda reflexión gira en torno al por qué se tiene una posición dividida en las opiniones de las redes sociales, incluso se bromea sobre un hecho, que es todo menos divertido para quien lo vivió.

Y una primera causa es la respuesta a un miedo casi arquetípico de “los hombres” a ser tratados como mujeres y lo mejor es el distanciamiento a través de la broma.

Otra razón es que se sigue viendo al pene (y sus portadores) como lo único que puede validar relaciones sexuales, o en su ausencia, solo son los juegos eróticos de menor importancia. Esta visión sigue causando estragos en la vida íntima y social de las personas, ya que para algunas autoridades se le resta importancia cuando un hombre introduce un objeto contra la voluntad de otra persona, o éste es penetrado; si no es con un “miembro viril” no es tan malo.

Y una tercera posibilidad es un sentimiento de venganza social, por las muchas violaciones que viven las mujeres y cuyos agresores quedan impunes, como dicen en mi tierra “una cal por las que van de arena”.

Independientemente de la motivación, lo cierto es que judicialmente no debería haber pizca de duda, todo acto que atente contra la dignidad sexual de una persona independientemente de su sexo debe ser tratada como un delito, la víctima debe ser atendida con el máximo de respeto, cuidando su integridad y evitando filtraciones de información; y la comunidad (en este caso cibernética), debemos generar presión para el cumplimiento de las disposiciones penales, que además de resarcir el daño, buscan inhibir futuros delitos.

Que tu vida sea un deleite!
José de Jesús González Salazar
Terapeuta sexual y de Pareja

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